Pared sur del Ballibierna, Dia de Lluna

Enseguida que me llegó la noticia que Oscar Alemán había abierto este itinerario, me apeteció repetirlo. Y eso fue al día siguiente, o dos, tras volver del Vignemale. David Parra estaba indispuesto unos días, así que toca esperar y confiando que podamos hacer la segunda repetición.

Pasan los días, y ya ponemos fecha para la escalada. Por internet ya leo que hay otra cordada que ha ascendido. Tenemos el número ya para la tercera repetición. De viaje en coche, paramos en la Pobla de Segur, y el azar hacer que nos encontremos a Oscar Alemán, quien nos informa que se ha repetido alguna vez más… o sea, que vamos quizá a por la cuarta repetición.

Coche rumbo a Llauset, cena y vivac junto al coche. El despertador suena pero la pereza gana un rato mientras las estrellas brillan con todo su esplendor. Al poco, el cielo clarea y hay que salir del saco si queremos hacer algo bueno. A las 7h50 empezamos a caminar, y en una hora llegamos al punto donde debemos buscar la vía en la pared. La acabamos de encontrar, y a las 9h30 empieza la escalada.

Brevemente, David empieza con un largo asequible, monta reunión, y coincidimos en que si muchos largos de III y IV que habían en la norte clásica del Vignemale, se hubieran parecido a este V, habríamos subido volando. Me toca abrir el segundo largo, con tramo de artifo equipado, diedrito, placa de 6a, y una canalilla, R2 a la derecha. David supera el tercer largo de primero que también empieza con algún paso forzado de A0, y luego V aéreo. R3 en un terraza superior. El siguiente es puro trámite, pero al loro, porque me pasé la R. Ésta hay que buscarla a la izquierda del canal por el que se sube, no a la derecha como hacía yo. A David le toca un estupendo quinto largo, algo variado, que tiene algún paso fino antes de entrar en un diedro con una salida muy guapa, para proteger al gusto, flanqueo a izquierda, pie sobre bloque inestable y… desde la R4 veo volar un bloque del tamaño de una impresora, ésta va a caer en la canal en la que me encuentro unos metros por encima, espero a ver qué sucede, y al tocar el suelo explota y suelta metralla en todas direcciones, me protejo como puedo junto a la R, y me alcanza algún piedro pero sin consecuencias… ¡qué cantidad de adrenalina gratuita!

Subo y alcanzo la R5, y desde allí me toca el sexto largo, una trepada sin nada, fácil, pero que puedo protejer más o menos, aunque no estoy muy por la labor, y cuando veo la R6 subo sin protejer. David me alcanza y realiza el cambio a la R7 de primero. Me toca el largo de «chimenea fantástica».

La chimenea empieza con ambiente, se alcanza un parabolt, y de ahí sin nada pero con un clavo a la vista. Sin ser muy consciente entro demasiado en la chimenea, y pasó lo inevitable… que no podía subir! El espacio me resultaba muy estrecho para subir con pies y manos separados en oposición. La única técnica que podía prometerme una salida era realizar oposición con la espalda, pero la mochila me lo impedía. Así que entre la situación de estar allí colgado y la posición incómoda, tuve que optar por quitarme la mochila. Antes de eso, cogí mi baga, y enganché el mosquetón al asa superior de la mochila. Este gesto lo tuve que hacer a ciegas, cerrando el mosquetón sobre el asa a la altura de mi nuca. Una vez enganchado el mosquetón, me quité la mochila, y la dejé caer para que colgara de mi arnés. La sorpresa fue mía, cuando la mochila voló los 10metros que me separaban de la reunión, pero la sorpresa debió ser mayor para David, que con la cabeza gacha notó como algo le golpeaba en la nuca. A partir de ahí, y aunque suene a tópico, vi pasar las cosas a cámara lenta… la mochila cae al suelo y comienza a rodar por la rampa del contrafuerte… la miro con la esperanza que en una de las vueltas se detenga pero sigue su camino hasta que llega al borde… y cae! Enseguida empiezo a maldecir, y David me indica hacer silencio mientras escuchamos el ruido que va provocando la mochila al caer por la especie de canal por la que hemos visto desaparecer, justo al lado contrario de por donde venía nuestra vía. Por la continuidad del ruido, se diría que la mochila ha debido caer hasta el pie de pared. Si eso resulta cierto la podemos recoger en el descenso. Me impongo calma y pienso, ¿qué tengo de utilidad vital en la mochila para la escalada? Una chaqueta, que puede ser obviable; el agua común, pero a falta de un largo y medio de escalada no parece un problema grave; el bocadillo, bueno, se puede aguantar,… ¡mis botas! Nooo, mis botas. Después de la vía teníamos un tramo de cresta, y el posterior descenso y vuelta al pie de pared… ¿cómo iba a hacer todo ese recorrido con pies de gato? Enseguida David me ofrece la solución, y es que una vez acabada la vía, la podemos rapelar, y reocger la mochila a pie de pared (confiando que haya llegado abajo)… Bueno, es el compromiso justo a nuestra situación.

Ahora sin mochila, hago oposición con la espalda, alcanzo el pitón, la roca es más abrasiva que los erizones del Sobrarbe, hasta intento preocuparme de no romper la ropa al arrastrarla por la pared. Me aseguro a un bloque empotrado en la chimenea, y ya fuera de la chimenea y en rampa, alcanzo la placa superior. Un par de seguros más, otros dos que pongo yo para quitarme peso, y alcanzo una fisura que supera una barriguita… que da una sensación un poco expo, he asegurado justo debajo, pero no voy a poderla asegurar para subir, y me da la sensación que me vaya a faltar alguna mano o pie… no sé qué tipo de habilidad me permitió superarla sin caer, y al fin alcanzo la R8.

Nos juntamos de nuevo, y David encara el último largo, dos pitones y un parabolt marcan un camino sencillo hacia la izquierda. El parabolt está por algo, y es que hay un paso aéreo que hay que afrontar con decisión que asusta un poco. David sigue la fisura aérea, hasta alcanzar un diedro que lo conduce a la R9.

Un breve y mútua felicitación, y la mente concentrada en el descenso. Rapelar no nos asusta, pero que se nos quede enganchada la cuerda al recuperar en algunos de los rápeles, sí. Y es un riesgo que muestra sus dientes en la primera recuperación de cuerdas. Jugando con tirones y latigazos, al final conseguimos alcanzar el nudo. La siguiente recuperación también se resiste a dejarnos descansar, y hemos de recuperar con cuidado. Caminamos desde la R7 a la R6, y a partir de aquí los rápeles se recuperan mejor. Mientras tanto el cielo que parecía estar de nuestro lado, se va cubriendo de nubes, y nos va lanzando un airecillo desmotivador.

Cuando empiezo el rápel desde la R3, se supera una terraza, y ya se observa la base de la pared. Paro un segundo a buscar la mochila con la vista y no la veo… No puede ser. Aún no me hago a la idea de volver al coche caminando con pies de gato, pero la mochila no está allí abajo. Ha debido quedar por la pared… Subo de nuevo a la R3, David me asegura, y me marco un flanqueo por terreno descompuesto pero fácil para superar la base del Pilar Free Flocks, y observar la siguiente ladera. Al otro lado estoy en una terraza inclinada, similar a la de la R3, y más arriba vislumbro que podría haber alguna otra estrecha terraza, y el final de la canal por donde vimos desaparecer la mochila. Es una canal que comienza muy abierta y acaba muy cerrada, como un embudo, y yo ya no dudo que se haya quedado allí. Sin embargo, David insiste en que ha tenido que caer abajo, que llevaba mucha velocidad. Medio dejándome convencer, y medio viendo que no estamos en situación de afrontar una aventura por terreno desconocido a estas horas y con estas nubes, vuelvo a la R3, y seguimos rapelando, confinándome a los dioses y pidíendoles que la mochila esté de verdad en la base de la pared.

Acabamos de rapelar, con alguna gota que cae aislada que nos advierte que la presencia de los nubarrones no es casual, sinó que tienen un cometido que cumplir. Aún no son las 17h30 y nos ponemos a buscar la mochila, separados y dando vueltas por las pedreras, bajando hasta el riachuelo, observando la pared para adivinar la línea de caída… David pone mucho empeño confiando que no se ha podido quedar en la pared. Yo pierdo la fe a ratos y me siento derrotado. Luego vuelvo a subir a pie de pared, con fe ciega. Caminar con gatos me cuesta mucho, y a poco que golpeo las piedras con la punta de los pies me tengo que detener para ver las estrellas que me iluminan. Invertimos (por no decir ‘perdimos’) una hora o más en deambular por aquel terreno pedregoso. A mí me dolían los músculos de la cara de tener el ceño fruncido y a la vez de intentar adoptar un semblante tranquilo y concentrado.

Al final, no hay más, hay que volver al coche. Una hora, y no menos, de caminar con las ninja boreal hasta el coche. Al menos, David me ha sacado ventaja, llega al coche y me vuelve a alcanzar trayéndome el par de zapatillas Merrell que guardaba en el coche… Gracias a él, aunque queda un corto tramo, podré caminar bien.

No puedo dejar de escribir sin anunciar, y pidiendo por favor, que si alguien se pierde por la pared sur del Ballibierna y se topa con una mochila de 38 l. gris/negra y las cremalleras verdes, marca Salomon, con mi documentación y mis tarjetas bancarias (que ya están anuladas) que me avise. Que uno es pobre, pero agradecido 😉

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Acerca de manupirineos

Nací y crecí en Barcelona. Actualmente trabajo como guía en actividades de montaña.
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2 respuestas a Pared sur del Ballibierna, Dia de Lluna

  1. Ei Manu! Está claro que no es la norte del Vignemale, sinó la sur del Vallibierna en una vía pensada para dar vidilla a la peña, menos mal, sinó lo de la mochila hubiera sido un problemón, a ver si la recuperas. Yo ahora voy muy pillado de tiempo sinó me daría una vuelta a ver si la encuentro.

    Me alegra que almenos os gustara un poco la vía y la disfrutarais.
    Un abrazo.

  2. manupirineos dijo:

    Hola Oscar, me ha faltado lo mejor, y era mi valoración: decir que es una vía muy recomendable! Coincido en que dará vidilla: el compromiso bajo, la protección buena en caso necesario, la dificultad asequible, pasos de emoción y hay que trabajársela! Apta para todos (o casi todos) los públicos.
    Gracias por la colaboración, la foto de la pared fue decisiva para convencerme que la mochila se había podido quedar allí… y allí la he vuelto a recoger! Esta misma mañana!
    Al final, final feliz!

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