De nuevo en la pared sur del Ballibierna

Tras la última vuelta a casa, toca reflexionar. Hay que ser sincero con uno mismo, y no vale decir que la pérdida de la mochila fue inesperada, fortuita o impredecible… la culpa fue mía y sólo mía. Ahora bien, no estaba dispuesto a dejar zanjado el tema.

Con algunas llamadas, Óscar (www.oscaraleman.com) me pasa una buena foto de la pared sur del Ballibierna, y me pone en conocimiento del resto de vías que surcan la pared más cercanas a la zona de la caída de la mochila. También me entero que un par de compañeros guías también van a repetir la vía.

La foto me sirve para valorar la posibilidad de que la mochila se haya quedado en la pared. Y es que parece que en la vertical de la caída, a parte de que la pared forma una especie de embudo acanalado, se forman algunos resaltes. Se intuye la terraza inclinada por la que me asomé, a la altura de nuestra R3, y por debajo de ésta, el terreno se prevé tan vertical, que supongo muy difícil que la mochila quedara en esa zona. Conclusión: si la mochila se quedó en la pared, debió quedar en un área relativamente pequeño, al final de la canal, y accesible desde la terraza de la R3.

Pared sur Ballibierna

Pared sur Ballibierna

Otra valiosa información, era que había otra vía que recorría la pared un poco más al este que podía permitir alcanzar dicha canal con menor dificultad. Esta otra vía se llama ‘Paseo geológico’ abierta por, cómo no, Luichy y amigos. El nombre fue otorgado a favor de la gran variedad de tipo de roca por la que discurre la vía (esquisto, cuarcita, hierro, granito, caliza). Faltaba encontrar en internet información exacta de cómo encontrar la vía. Lo más exacto estaba en su conocida página La noche del loro

Con esa información, desestimo la posibilidad de pedir a los próximos repetidores que se desvíen de la vía para buscar una mochila en terreno desconocido, me convenzo de que las posibilidades de éxito son reales, que la responsabilidad es mía y pongo imminente fecha al «rescate».

Me faltaba encontrar compañía, y esta vez conseguí «engañar» a Sergio M., al que agradezco desde aquí su predisposición (a dejarse «engañar»).

De camino a Llauset, vamos discutiendo las diferentes opciones que tenemos, y en la pausa del viaje, en una mesa del Bar Lavaix, decidimos entrar por Dia de Lluna, que ya conozco, y en la R3 desviarnos por la terraza de terreno fácil hacia la canal este del pilar Free Flocks. Montar otra R, y a partir de allí progresar a largos por terreno nuevo. Además del material de la vía, llevamos un buen surtido de clavos y el martillo por lo que pueda pasar. En función del punto donde encontremos la mochila, decidiremos por dónde seguir. Si el tiempo, las condiciones y el ánimo acompañan, hasta podemos plantearnos la salida superior de la canal alcanzando la R6 ó R7 de Dia de Lluna, abriendo así un corto itinerario variante.

Esta vez el párquing de la presa de Llauset tiene bastantes más coches que la reciente ocasión. Tras el vivac de rigor junto al coche, el despertador suena a las 7h00 y la oscuridad nos hace ir algo lentos en la salida. Desayunamos y nos ponemos en marcha con las primeras luces y con toda la chatarrería.

Vallibierna desde presa Llauset

Vallibierna desde presa Llauset

A las 9h00 estamos en el camino delante de la vía. Como hacemos una pausa logística, aprovecho para ascender un poco al otro lado del riachuelo y observar la pared con ayuda de los prismáticos. Repaso la base de la pared bajo la línea de caída de la mochila. Repaso la canal, y me concentro en observar las posibilidades de escalar por ella. Apetece meterse por allí. Ojeo ahora por la terraza inclinada bajo la canal. El terreno hace como unos resaltes, parece fácil entrar por la canal por la parte inferior, superando esos resaltes. Me fijo en un bulto que podría ser la mochila. Sergio no se atreve a confirmarlo, pero pienso que sí, podría serlo, y no sólo eso, apuesto a que lo es: un bulto de color gris/negro que no acaba de ancajar con el color de la roca que lo rodea.

Punto donde visualizo la mochila

Punto donde visualizo la mochila

Más animado, pero no dejándome llevar por la emoción por si fuera una falsa alarma, voy abriendo los tres primeros largos. Sergio disfruta mucho en el primer largo, aunque no acaba de encontrarse muy a gusto en los dos siguientes. Así que me lo tomo con calma, y no me obsesiono con la posibilidad de escalar tras la recuperación de la mochila. Llegamos a la R3, y vuelvo a repetir el flanqueo que ya inicié el otro día. Estoy llegando a la línea de la canal y se me acaban los metros de cuerda. Monto una R3bis con un bloque de roca y un camalot. Sergio se reúne conmigo, y me dispongo a salir en un nuevo largo. Si lo que hemos visto desde abajo era realmente la mochila en menos de un largo la alcanzaría. Si no, entraría en la canal y seguiríamos escalando.

Empiezo superando resaltes de III sin poder proteger nada… y no hace falta ir muy lejos, en menos de 20m de cuerda alcanzo la mochila tal como adivinamos desde abajo. Tiene algún rasguño, y tiene la tapa abierta. Echo un ojo dentro y veo que aún está la ropa y el calzado. Éxito, y ahora toca decidir.

Mochila encontrada

Mochila encontrada

Sergio no se siente motivado para continuar subiendo, lo esperan en Barcelona, y ahora tenemos el descenso fácil al alcance de la mano. Así que damos la vuelta. Alcanzamos la R3 de nuevo, y bajamos por los rápeles de la vía.

Flanqueo hacia R3

Flanqueo hacia R3

Perfecto, todo ha salido a pedir de boca. De nuevo en el suelo vacío la mochila para calzarme las botas que han pasado tres días en la pared… Sorpresa cuando sólo sale una sola bota. Vaya cagada. Una bota debió salir de la mochila en la caída… Quién sabe dónde fue a parar, y si se quedó en la canal… No me veo volviendo a subir nuevamente, ahora sólo por una bota. Sin embargo, echándole lógica al asunto, Sergio y yo coincidimos que si la bota salió de la mochila tuvo muchos más números de seguir bajando y alcanzar la base de la pared que la mochila… La opción ahora sería ponerse a buscar nuevamente por el terreno de tartera que ya exploré con David el otro día y no vimos nada, así que las expectativas son bajas. Al volver a buscar, no tardo mucho en sorprenderme al ver lo que parece la suela de una bota. Me acerco, y bingo! es la bota que falta.

Éxito rotundo tras la previa decepción, y ahora sí, vuelta al coche.

Acerca de manupirineos

Nací y crecí en Barcelona. Actualmente trabajo como guía en actividades de montaña.
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