Otra vez Cambre d’Ase…

Si es que cuando uno se acomoda, le da pereza hasta pensar… ya no digamos coger el coche y hacer kilómetros a buscar líneas de nieve desconocidas. Bueno, el problema era que más que coger el coche a buscar líneas desconocidas, hubiera sido coger el coche hacia líneas de dudoso estado… aunque más bien tirando a pobre. El frío siberiano parece tocar a su fin, y los días de cascadas de hielo en cada curva de la carretera han marchado tan fugazmente como llegaron. Pese a las temperaturas gélidas, y pese a una buena nevada el primer fin de semana de febrero, las cumbres siguen igual de desnudas como durante todo el invierno… ¿o quizá más?

El caso es que Sergio M. se apunta un día festivo suyo para escaparnos a desoxidar los piolets y los crampones… ¿que a dónde nos vamos? Cerca de casa, a Cambre d’Ase. Que las cosas siguen yendo bien por allí.

El corredor, pues no sabemos, como siempre. Apuntamos hacia el corredor Gigoló, pero ya veremos. Queremos algo fácil porque el reciente recuerdo del largo retorno al coche de la última ocasión, nos convence de ir con esquíes, y no queremos complicaciones excesivas para las botas de esquí de montaña.

Foqueamos lo que podemos, y al final del último telesquí (que no está en funcionamiento), seguimos a pie. Las 2 horas y media de rigor no perdonan, y nos situamos en los conos de nieve a pie del circo de Cambre d’Ase. La nieve está durísima, y no veo diferencia en cantidad de nieve a la última vez que pasé por aquí, hacía cerca de un mes, pese a haber nevado.

Cambre d'Ase

Cambre d'Ase

Ponemos rumbo al corredor Gigolo dejando los esquíes junto a una roca, y de momento no sacamos la cuerda.

Llegamos a la entrada del corredor, hay un pasito estrecho por encima de una roca, pero se alcanza bien la nieve que sigue ofreciendo una gran confianza. Rampa de nieve, y otro pasito sobre algo de roca… pero ídem al anterior, con los crampones y piolets, ni se toca. Con eso no hemos sacado ni la cuerda. Bueno, decidimos que si se pone feo la sacamos. Seguimos subiendo y llegamos a un resaltito ahora sí, donde tenemos que apoyar los crampones sobre la roca, pero con los piolets llegamos a la nieve superior y no ofrece mucho problema. El corredor va ganando ambiente poquito a poco. Se estrecha y se pone más vertical. Las vistas sobre la Cerdanya francesa son espectaculares, aunque ya las hemos visto en otras ocasiones, no dejan de llenar el alma.

Al poco, parece que llegamos al final. La rampa se endereza, y se forma una cornisa de nieve sobre un embudo que cierra el corredor. Los últimos metros son los más verticales y no hay que perder concentración, pero la nieve sigue estando en estupendas condiciones. Alcanzamos la salida por unos pasos sobre roca.

Nada más, otro recorrido más en la mochila, perfecto para realizar iniciaciones a itinerarios en corredor, siempre que la nieve esté en condiciones parecidas. Y la cuerda… ¡al final no salió de la mochila! Vaya tela, bueno, otra vez será.

Esta vez, el descenso a pie sólo es hasta alcanzar las pistas superiores donde llegan los remontes. Aprovechamos el descenso sobre esquíes para añadir una guinda a la jornada.

Lástima que con las ganas de subir, y al no tener ratos de descanso al asegurar a largos, no hemos sacado ni la cámara… sólo tenemos la foto anterior, y que encima, hicimos cuando ya volvíamos.

Canales Cambre d'Ase

Canales Cambre d'Ase

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Acerca de manupirineos

Nací y crecí en Barcelona. Actualmente trabajo como guía en actividades de montaña.
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